Ventas · Argus AI
Abre leads en tiempo real, perfila al cliente y orienta la conversación antes de que entre un vendedor humano.
El trabajo tiene un orden. Primero ordenamos los datos, porque nada se automatiza sobre datos que nadie entiende. Con eso listo, el reporte se arma solo: es lo primero que tu equipo deja de hacer a mano. Y encima de ese orden se aplica IA al resto — facturación, cobranzas, WhatsApp, reclutamiento, asistentes. El mismo equipo, más capacidad, mejor calidad. Nada migrado, y una persona aprobando lo sensible.
Cinco procesos, una capa agéntica. Tu gente sigue al mando.
Operaciones enterprise donde nuestro fundador trabajó.
Ya hiciste la cuenta en tu cabeza. Ese es el número con el que trabajamos.
Todos se vuelven posibles una vez que los datos están ordenados. La reportería es la primera que cae, apenas termina esa etapa; el resto es IA aplicada encima de ese orden. Empezamos por uno, medimos, y solo después escalamos.
Abre leads en tiempo real, perfila al cliente y orienta la conversación antes de que entre un vendedor humano.
Genera facturas, envía recordatorios antes del vencimiento, hace seguimiento de pagos y escala.
Maneja alto volumen de contactos en el número que ya usas. Trazabilidad completa.
Lee CVs, los clasifica, agenda la primera entrevista y arma tablas comparativas.
Extrae datos de tus fuentes a diario, los interpreta con Claude y entrega conclusiones en Slack o por email.
Clasifica tickets entrantes, responde con base en tu documentación interna y escala solo lo que necesita criterio humano.
Esto no está aquí para reemplazar a tu gente. Está aquí para quitarle lo tedioso. Lo que desgasta a las personas se resuelve solo; tu equipo sube a la parte que necesita criterio, contexto y una persona.
La reportería casi siempre es la primera de la lista, y no por casualidad: es lo que cae solo apenas los datos están en orden. Así trabajamos esa etapa: ordenar los datos y bajar el costo de generarlos.
Cuando la IA entra a una empresa, lo primero que aparece en la sala no es entusiasmo — es miedo. La pregunta que nadie hace en voz alta: "¿esto viene a reemplazarme?". Nuestra respuesta es no, y la respaldamos con lo que hacemos, no con una frase. Los agentes toman el trabajo repetitivo — el que desgasta a las personas. La gente sube al criterio, al contexto y a tratar con otra persona.
Y nada se rompe. El agente vive en el número de WhatsApp Business que ya usas, en el sistema de facturación que ya operas, en el ERP que tu contador ya conoce. Sin migración. Sin herramientas nuevas que aprender. Tu stack se queda. Los agentes aterrizan encima.
Y no te entregamos una herramienta y nos vamos. Cada implementación incluye capacitación para cada persona de tu equipo, sesiones presenciales cuando ayuda, y Laura — un agente de onboarding dedicado, incluido en cada implementación, que responde las preguntas de tu equipo sobre su proyecto, a cualquier hora. La meta es un equipo que opere todo sin depender de nosotros.
Los agentes aterrizan encima del stack que ya operas. Cero migración.
Nada de esto se automatiza en el aire. Si abajo hay tres versiones de la misma métrica y un flujo que vive en la cabeza de una persona, lo que automatices hereda ese desorden y lo repite más rápido. Por eso el trabajo tiene un orden, y cada etapa deja algo que puedes ver antes de pasar a la siguiente.
Sin esto no hay nada. Ordenamos las fuentes y definimos cada métrica una sola vez, para que dé el mismo número en todos lados, y escribimos el flujo como se hace de verdad, excepciones incluidas. Si ya corre sobre Looker o BigQuery, además la factura baja de 30 a 60 %, medido contra tu propia facturación.
Con los datos en orden, el reporte se arma solo: es lo primero que tu equipo deja de hacer a mano, y la primera prueba de que la etapa anterior sirvió. Detrás vienen las tareas repetitivas que hoy ocupan personas completas.
Recién acá tiene sentido: asistentes que responden con el dato correcto, facturación y cobranzas que se resuelven solas, tareas operativas, apoyo a decisiones de estrategia y diseño. No es lo que se vende — es lo que se vuelve posible cuando abajo hay orden.
Ordenar los datos no es un servicio aparte que se cotiza después: es el primer tramo del mismo trabajo, y va adentro. Tampoco te convierte en un proyecto de analítica — el entregable sigue siendo el trabajo manual que desaparece de la operación. Y si tu stack ya está en condiciones, ese tramo no aplica y no se cobra.
−0%
tiempo de contratación con agentes de reclutamiento
0%
desvío de tickets de soporte
−0%
carga manual en el proceso elegido
semana 3–5
primer agente en producción
1
proceso para empezar — lo probamos antes de escalar
Una empresa mid-market argentina empezó con un proceso — facturación y cobranzas — y validó el ahorro en cuatro semanas antes de extenderlo. Empezamos con uno. Medimos. Después escalamos.
Medido en tu propio panel — horas liberadas, tickets respondidos, CVs filtrados. Si el número no aparece, no escalamos.
Sin pitch. Recorremos tu operación, encontramos los 3 a 5 procesos más repetitivos y te decimos por cuál empezar. Si no vemos ROI claro para tu caso, te lo decimos en la llamada. Solo te comprometes cuando el alcance está por escrito y tiene sentido para ambos.
Llamada de descubrimiento
Llamada gratuita de 30 minutos.
Análisis de contexto
Mapeamos tus flujos de trabajo.
Alcance cerrado por escrito
Qué, cuándo y cuánto.
Entrega con agentes
En producción en tu operación.
No te pedimos infraestructura de datos: nos conectamos a los sistemas que ya usas y extraemos solo lo necesario. No instalas nada ni migras nada — acceso mínimo, cifrado, nunca usado para entrenar modelos. Y los datos son tuyos.