Cada área trae su propio número. La reunión se va en discutir cuál vale.
Esta es la primera etapa, y la que casi toda empresa de 50 a 500 necesita. Definimos cada métrica una
sola vez —ingresos, margen, clientes activos— para que dé lo mismo la mire quien la mire, dejamos escrito
cómo funciona de verdad cada proceso y conectamos las fuentes que hoy alguien junta a mano. No es un
tablero nuevo ni un proyecto de analítica: es el piso. Lo que automatices sobre datos desordenados
repite el desorden, más rápido.
6 a 8 semanassobre las herramientas que ya usassin migrar nada
No instalas nada ni migras nada. Extraemos solo lo necesario, y los datos son tuyos.
La escena que se repite todos los meses. La etapa 01 la termina.
Operaciones enterprise donde nuestro fundador trabajó.
La cuenta · 01
Cuánto te cuesta hoy que nadie confíe del todo en los números. Haz la cuenta con los tuyos.
1¿Cuántas horas por semana se van juntando datos de tres lugares distintos para armar un solo reporte?
2¿Cuántas personas tienen que ponerse de acuerdo antes de que un número se dé por bueno?
3¿Cuántos días pasan entre que el dato existe y que alguien decide con él?
4Si mañana renuncia la persona que arma ese reporte, ¿cuánto tarda otra en poder armarlo?
Multiplica las horas de la 1 por lo que te cuesta una hora de esa gente, y eso por 52. Ese es el costo anual
de sostener el desorden — y es el más barato de los cuatro. El de la 2 se paga en reuniones que empiezan
discutiendo la planilla en vez de la decisión. El de la 3 no aparece en ninguna planilla: es el margen de lo
que se resolvió tarde. El de la 4 aparece de golpe, un lunes.
Es tu número, no el nuestro, y por eso sirve. Nosotros no lo estimamos: lo recorremos contigo en la llamada
y lo dejamos por escrito antes de proponer nada.
Lo que te llevas · 02
Cuatro cosas concretas. Ninguna de las cuatro es un tablero.
Un número, una definición
Ingresos, margen, clientes activos, costo por pedido: cada uno se acuerda una sola vez, con tu gente en
la mesa, y queda escrito con dueño y fecha. La próxima reunión arranca por la decisión, no por validar
de quién es la planilla correcta.
El proceso, escrito como se hace de verdad
Con las excepciones que todos conocen y nadie documentó: el cliente que factura distinto, el mes que se
cierra a mano, la aprobación que depende de una persona. Deja de vivir en una cabeza — y de irse con
ella.
Las fuentes, conectadas
Lo que hoy alguien copia y pega de tres sistemas pasa a actualizarse solo. Sobre las herramientas que ya
usas: no reemplazamos tu ERP, tu CRM ni tus planillas críticas, las conectamos.
El primer trabajo manual que desaparece
Con lo anterior en pie, el reporte del lunes se arma solo. Eso ya es la etapa 02 — y es la prueba de que
la 01 sirvió. Si nadie tuvo que armarlo, funcionó.
Ninguna de las cuatro es un proyecto de analítica. Lo que se entrega es trabajo manual que desaparece de la
operación, no un tablero más para mirar.
El método · 03
Cuatro pasos, seis a ocho semanas, sobre las herramientas que ya usas.
01
Qué decides y con qué dato
Empezamos por las decisiones, no por las tablas. Qué mira cada área, cada cuánto, de dónde sale hoy y quién lo arma. Solo lectura, sin tocar nada. Sale un único documento compartido.
Semana 102
Una definición por métrica
Sentamos a las áreas que hoy discuten el número y lo cerramos. Cada métrica queda escrita, versionada y con dueño. Cuando alguien la cambie, se va a saber quién y por qué.
Semanas 2–403
Las fuentes, conectadas
Lo que hoy se copia a mano pasa a actualizarse solo, con el dato yendo a buscarse a donde de verdad vive. Nada migrado, nada reemplazado: sigues trabajando con las herramientas de siempre.
Semanas 3–604
La prueba
Un reporte que hoy alguien arma llega solo, con el número acordado, sin que nadie lo toque. Si todavía hay que armarlo a mano, la etapa no cerró y no pasamos a la siguiente.
Semanas 6–8
No arrancamos comprando herramientas. Arrancamos acordando qué significa cada número — que es exactamente la
parte que ninguna herramienta resuelve sola.
Un piso más abajo · 04
Si atrás tuyo hay alguien técnico, estas son las preguntas que va a hacer.
Pásale esta sección. Está escrita para él.
¿Hay que migrar algo?
No. Nos conectamos a las herramientas que ya tienes —ERP, CRM, planillas críticas, el warehouse que sea— y extraemos los datos necesarios. Conectamos, no reemplazamos: la ingeniería se construye de nuestro lado, así que no instalas nada. Ninguna etapa 01 empieza con una compra de licencias.
¿Dónde quedan las definiciones?
En una capa semántica versionada, no en un documento suelto. Cada métrica con su lógica, su dueño y su historial de cambios. Si nos vamos, se te entrega completa y legible.
¿Qué accesos piden?
Para el relevamiento, solo lectura y acotado al mínimo necesario, con permiso individual por componente. Después extraemos únicamente los datos necesarios para el proceso acordado, nunca un volcado completo: la ingeniería de datos se construye y se opera de nuestro lado, sobre Google Cloud. Cada operación queda registrada, nada se usa para entrenar modelos y los datos son tuyos — al terminar el contrato se te ponen a disposición.
Ya corremos sobre Looker o BigQuery. ¿Cambia algo?
Sí, y a favor: además del ordenamiento, la factura de nube baja entre 30 y 60 %, medido contra tu propia facturación antes y después. Ese trabajo tiene su propia página, con el método al detalle.
No usamos ninguna de esas dos. ¿Igual aplica?
Igual. La etapa 01 no depende del stack: el problema es que la misma métrica está definida de tres formas distintas, y eso pasa igual en SQL Server, en Postgres o en cinco planillas compartidas.
¿Esto le agrega trabajo a mi equipo?
Al principio sí: necesitamos su contexto, y eso son horas. Después le devuelve las que hoy se van respondiendo pedidos ad-hoc y explicando por qué dos reportes no coinciden. Lo decimos así de claro porque es la objeción real.
No, y la diferencia se nota en el entregable. Un proyecto de BI termina en tableros nuevos que alguien tiene que mirar. Esta etapa termina en trabajo manual que desaparece: el reporte que nadie vuelve a armar, el número que nadie vuelve a discutir. Si al final tienes un tablero más y las mismas horas ocupadas, salió mal.
¿Cuánto cuesta?
Sale después de la llamada y del análisis de tu contexto: alcance, cronograma y precio cerrados por escrito, en el mismo documento. La llamada de 30 minutos es gratuita y no tiene pitch. Solo te comprometes cuando ese alcance está sobre la mesa y tiene sentido para los dos.
¿Y si mi empresa ya tiene los datos en orden?
Te lo decimos en la llamada y pasamos directo a la etapa 02. No cobramos una etapa que no necesitas: ordenar los datos va adentro del mismo trabajo, no es un servicio aparte que se factura por las dudas.
El primer paso · 07
En 30 minutos sabemos si necesitas esta etapa — o si puedes saltearla.
Sin pitch. Te preguntamos qué decides cada semana, con qué dato y quién lo arma. Terminas la llamada
sabiendo cuáles son los dos o tres números que hoy no cierran y por cuál conviene empezar. Si tu operación
ya tiene el piso en orden, te lo decimos ahí mismo y pasamos a la etapa 02.
Acceso mínimo, solo los datos necesarios, y nunca se usan para entrenar modelos.