El reporte que se arma solo
Diario, semanal o de cierre, con los números que ya se acordaron en la etapa anterior. Llega al canal o a la bandeja donde tu equipo ya trabaja. Es el primero que cae, y es la prueba de que la 01 sirvió.
Con los datos ya ordenados, el reporte se arma solo: nadie lo abre, nadie copia de tres sistemas, nadie lo revisa a las siete de la mañana. Y detrás del reporte cae todo lo demás que ya tiene un paso a paso escrito: facturar, avisar antes del vencimiento, consolidar, controlar que algo se hizo. Es la etapa que se ve rápido, porque se mide en horas por semana que tu equipo deja de poner.
un proceso a la vez medido en horas por semana sin migrar nada
No instalas nada ni migras nada. Extraemos solo lo necesario, y los datos son tuyos.
El mismo lunes, antes y después. Eso es la etapa 02.
Operaciones enterprise donde nuestro fundador trabajó.
Suma las horas de la 1 y la 2, multiplícalas por lo que te cuesta una hora de esa gente, y eso por 52. Ese es el piso: lo que pagas al año por que una persona ejecute un instructivo. El costo de la 3 no entra en esa cuenta — es el pedido que salió tarde y la factura que se emitió el jueves en vez del lunes. El de la 4 tampoco: es todo lo que pasa entre que algo se rompe y alguien lo nota.
Es tu número, no el nuestro, y por eso sirve. En la llamada lo recorremos contigo proceso por proceso y lo dejamos por escrito antes de proponer nada.
Esta etapa se lleva el trabajo que ya tiene reglas: entra esto, se hace aquello, sale lo otro. Sin interpretación, sin excepciones raras, sin que nadie tenga que decidir nada. Por eso es la más fácil de demostrar y la más fácil de medir.
Diario, semanal o de cierre, con los números que ya se acordaron en la etapa anterior. Llega al canal o a la bandeja donde tu equipo ya trabaja. Es el primero que cae, y es la prueba de que la 01 sirvió.
Se emite, se manda y queda asentado en el sistema de siempre, sin que nadie abra una planilla ni cargue lo mismo dos veces. Lo que se sale del molde sigue en manos de una persona: eso es de la etapa 03.
Los recordatorios de cobro salen antes de la fecha, con seguimiento y escalamiento según la regla que defines tú. No es perseguir al cliente: es dejar de olvidarse — que es lo que de verdad estira la cobranza.
Lo que hoy alguien junta de tres lugares para armar un solo cuadro se consolida solo, todos los días. El cierre deja de ser un operativo de fin de mes y pasa a ser una revisión.
Avance de obra, entregas, pedidos, tareas abiertas: el parte se arma con lo que ya está cargado, con sus hitos, sus desvíos y sus fotos donde corresponda. Nadie tiene que pedirlo por WhatsApp el viernes.
Todo lo que necesita criterio: la excepción que no estaba prevista, el cliente que negocia, la respuesta que hay que redactar. Eso no se resuelve con reglas — vive en la etapa 03, y recién cuando esta ya está en pie.
Ninguno de estos es un proyecto: es un proceso a la vez. Empezamos por uno, lo medimos, y sólo después escalamos.
Ver el menú de procesos por área: ventas, cobranzas, WhatsApp, reclutamiento, reportería y soporte →
El mejor primer candidato no es el más importante: es el más repetitivo. Volumen alto, reglas claras, pocas excepciones. Si el primero sale bien, el segundo se aprueba solo.
Semana 1Cuántas horas lleva, cuántas veces se hace, cuántas veces sale mal. Ese número queda escrito y firmado antes de tocar nada: es contra él que se compara después.
Semana 1El proceso nuevo corre al lado de la persona que hoy lo hace, sin reemplazarla. Se comparan los dos resultados hasta que coinciden. Nadie corta nada por fe.
Semanas 2–4Pasa a correr solo, con una alerta si algo falla y una persona designada que la recibe. Volvemos a medir contra la línea base. Si el número no aparece, no escalamos.
Semanas 3–5El primer proceso casi siempre se hace como Prueba de Valor: diez días hábiles, un proceso, una métrica, y una recomendación escrita de avanzar o no.
Pásale esta sección. Está escrita para él.
¿Con qué se conecta?
Con lo que ya tienes: ERP, CRM, sistema de facturación, planillas críticas, correo, WhatsApp Business, el gestor que sea. API donde hay API, y donde no la hay se resuelve por el camino que exista. La ingeniería se construye de nuestro lado: no instalas nada ni reemplazamos ninguna herramienta.
¿Qué pasa cuando algo falla?
Falla, y hay que asumirlo: se cae una API, cambia un formato, llega un archivo distinto. Cada proceso reintenta, y si después de eso no puede terminar, se detiene y avisa. Nunca sigue de largo con un resultado inventado — un proceso que se detiene se arregla en una hora; uno que sigue mal se descubre en el cierre.
¿Puede ejecutarse dos veces por error?
No. Cada corrida se identifica: si el mismo pedido entra dos veces, se procesa una sola. Emitir dos facturas por lo mismo cuesta más caro que no emitir ninguna, así que esa garantía se prueba antes del corte.
¿Quién se entera de que corrió?
Designas una persona por proceso y recibe el resultado y las excepciones donde ya trabaja, sin entrar a ningún panel nuevo. Cada corrida queda registrada: qué hizo, cuándo, con qué datos y con qué resultado.
¿Y si el proceso cambia el mes que viene?
Se cambia la regla, no se rehace el proceso. Para eso sirve que la etapa 01 deje el flujo escrito como se hace de verdad: lo que está escrito se edita en un rato; lo que vive en la cabeza de alguien hay que reconstruirlo entero.
¿Dónde corre todo esto?
En nuestra plataforma, sobre Google Cloud, con privilegio mínimo y cifrado por defecto. De tus sistemas extraemos únicamente los datos necesarios para el proceso acordado, nunca un volcado completo. Cada operación queda registrada, nada se usa para entrenar modelos y los datos son tuyos: si el contrato termina, se te ponen a disposición.
Cómo se ordena la capa de abajo → Qué pasa cuando hace falta criterio →
Una definición por métrica, el proceso escrito, las fuentes conectadas. Sin esto, lo que automatices hereda el desorden y lo repite más rápido.
Todo lo que ya tiene un paso a paso escrito deja de ocupar a una persona. El reporte es el primero; detrás vienen facturar, avisar, consolidar y controlar.
Lo que no cabe en un instructivo: la excepción, la pregunta abierta, el caso que hay que entender antes de resolver. Con una persona aprobando lo irreversible.
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¿Esto no es lo mismo que conectar dos aplicaciones con una herramienta?
Esas herramientas conectan sistemas, y sirven. El problema casi nunca es la conexión: es que el proceso nunca se escribió, las reglas viven en la cabeza de alguien y cada sistema devuelve un número distinto. Nosotros resolvemos primero eso. Si tu caso se resuelve con una conexión y nada más, te lo decimos en la llamada.
¿Y si mis datos todavía no están ordenados?
Entonces empezamos por la etapa 01, que va adentro del mismo trabajo y no se cotiza aparte. Automatizar sobre datos desordenados no ahorra horas: multiplica el error y lo reparte más rápido.
¿Cuánta gente de mi equipo tiene que estar encima?
Al principio, la persona que hoy hace el proceso: nadie más sabe cómo se hace de verdad, con sus excepciones. Son horas, no semanas. Y son las mismas horas que después deja de poner todas las semanas.
¿Cuánto cuesta?
Sale después de la llamada y del análisis de tu contexto: alcance, cronograma y precio cerrados por escrito, en el mismo documento. La llamada de 30 minutos es gratuita y no tiene pitch. Solo te comprometes cuando ese alcance está sobre la mesa y tiene sentido para los dos.
Sin pitch. Recorremos tu semana operativa y salimos con un candidato concreto: cuál conviene primero, qué se mide y en cuánto tiempo. Si lo que hace falta es ordenar los datos antes, te lo decimos ahí mismo en vez de venderte una automatización que se va a romper.
Acceso mínimo, solo los datos necesarios, y nunca se usan para entrenar modelos.